- Municipio Busca Alternativas A Las Ya Presentadas
- Monterrey Prepara Propuesta Para Contrarrestar Daños
La administración municipal trabaja en un proyecto propio para atender el daño generado en el colector pluvial ubicado en Venustiano Carranza y Constitución. El problema surgió tras la instalación de pilotes asociados a la construcción de la Línea 4 del Metro, lo que redujo su capacidad funcional y elevó riesgos hidráulicos y estructurales. Con dos propuestas externas descartadas, Monterrey afina una alternativa con base técnica sólida.
Municipio Busca Alternativas A Las Ya Presentadas
La discusión sobre la reparación del colector inició cuando el municipio recibió dos proyectos preliminares. Ambos provenían del Estado y de la firma Mota Engil. Sin embargo, las autoridades determinaron que no contaban con estudios técnicos suficientes para garantizar una intervención segura. Durante un recorrido con especialistas, el alcalde confirmó que las alternativas no cumplían con los criterios mínimos para asegurar la recuperación del conducto.
El primer planteamiento sugería construir un bypass dentro del mismo ducto. Esta desviación permitiría rodear las columnas ya colocadas. No obstante, los cálculos hidráulicos demostraron que esa ruta reducía la velocidad y la capacidad del flujo en niveles críticos. Los técnicos estimaron disminuciones superiores al 80 por ciento, lo que prácticamente inutilizaría el sistema durante lluvias intensas.
La segunda propuesta buscaba sustituir por completo el colector y trazar uno nuevo a lo largo del talud del Río Santa Catarina. En una primera revisión, la alternativa parecía viable, pues planteaba alejar la infraestructura dañada. Sin embargo, los especialistas advirtieron que esa zona se vuelve inestable durante precipitaciones fuertes. Los taludes pueden desplazarse, saturarse y colapsar. Un ducto en esa ubicación estaría expuesto a bloqueos y fallas estructurales frecuentes.
El municipio concluyó que ninguna de las propuestas garantizaba el funcionamiento adecuado del colector pluvial. Las dos alternativas presentaban riesgos significativos y, sobre todo, no atendían los efectos de fondo producidos por los pilotes instalados en el interior del ducto.
Durante una revisión posterior, el municipio identificó que las recientes lluvias revelaron nuevos puntos de encharcamiento en sectores que no solían presentar problemas. Según los técnicos, estos episodios confirman que la capacidad del colector continúa deteriorándose conforme avanza la construcción de la Línea 4. La administración municipal señaló que estos comportamientos atípicos del flujo pluvial refuerzan la necesidad de una solución que no dependa de parches provisionales ni de proyectos incompletos.

Evaluación Técnica Advierte Reducción Crítica En El Colector Pluvial
En la inspección realizada dentro del conducto, los especialistas municipales confirmaron que los pilotes redujeron hasta en 70% la capacidad de operación del sistema. Esta obstrucción genera estrechamientos que ralentizan el paso del agua y elevan el riesgo de inundaciones. De acuerdo con los diagnósticos iniciales, esta afectación contribuyó a las anegaciones registradas en agosto y septiembre en diversos puntos de la ciudad.
Las revisiones detectaron también acumulaciones internas provocadas por basura, fragmentos de concreto y materiales asociados a las obras. Estos elementos actúan como pequeñas represas. Junto con los pilotes, producen barreras que frenan el flujo, favorecen remansos y generan presiones anómalas en el interior del ducto.
Los equipos municipales documentaron que el daño al conducto ha comenzado a generar variaciones en el comportamiento del agua dentro del tramo afectado. El flujo se redistribuye de forma irregular alrededor de los pilotes, creando pequeños remansos y turbulencias que aceleran el desgaste interior. Para los especialistas, estas señales son un indicio de que la estructura podría seguir perdiendo eficiencia si no se corrige la obstrucción principal, incluso en periodos de lluvias moderadas.
Se identificaron filtraciones provenientes de acuíferos subterráneos. El ingreso constante de agua por los laterales del colector puede arrastrar material del subsuelo y formar cavidades. Con el tiempo, estas cavidades pueden convertirse en socavones que comprometan tanto la estructura del ducto como la estabilidad de las columnas instaladas en la zona.

Especialistas Advierten Riesgos Estructurales Por Filtraciones
El análisis técnico reveló que las filtraciones detectadas representan un riesgo a mediano plazo. Aunque no existe un peligro inmediato de colapso, los asentamientos diferenciales pueden deformar la base donde se encuentran las columnas del proyecto. Este fenómeno, conocido como “recargón”, desplaza ligeramente las estructuras hacia un costado. Si el asentamiento progresa, puede dañar elementos rígidos, como losas y apoyos, dejando inservible el tramo intervenido.
Los especialistas consultados coincidieron en que la reparación requiere recuperar la sección interna del ducto o construir un conducto alterno con capacidades similares. Solo así se evitaría que las filtraciones afecten la estabilidad de la infraestructura asociada.
El municipio enfatizó que el problema no se limita al daño visible. El colector pluvial está diseñado para desfogar el agua en dirección natural hacia el cauce del río. Cambiar ese trayecto podría generar puntos de obstrucción o zonas donde el agua se estanque. Por ello, cualquier propuesta debe considerar tanto la trayectoria hidráulica como el comportamiento geológico del terreno.
Monterrey Prepara Propuesta Para Contrarrestar Daños
Con el plazo oficial para el 30 de noviembre, el municipio desarrolla un proyecto propio para resolver el daño en el colector pluvial. La idea principal consiste en construir un ducto alterno con igual o mayor capacidad que el actual. Este nuevo trazado se ubicaría en una zona estable, lejos de las columnas y de los pilotes ya instalados.
La administración municipal señaló que la solución debe ser avalada por colegios de ingeniería civil y por especialistas externos. Asimismo, insistió en que la intervención es urgente debido a los riesgos hidráulicos y estructurales detectados. El objetivo es asegurar que el flujo vuelva a operar con normalidad y prevenir inundaciones durante los próximos ciclos de lluvia.






